Mostrando las entradas con la etiqueta Delirios ajenos. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Delirios ajenos. Mostrar todas las entradas

30 mar 2015

Me caga ser Virgo

Rezan los libros de psicología que las personas que se obsesionan por la perfección suelen ser controladoras, cerebrales, desconfiadas, reservadas, emocionalmente contenidas, resistentes al cambio, o todo a la vez. Pero no siempre es así. También pueden ser desordenadas, caóticas y de una sensibilidad extrema.

Las personas obsesivas necesitan creer que para cada pregunta hay una respuesta clara y específica, y una solución directa. Tienen miedo a cometer errores, a tomar una decisión equivocada. En general, no tienen autorregulación en el trabajo y se esmeran en tratar de mantener todo bajo control. Tienen inclinación a preocuparse, a dudar y suelen decodificar las diferencias en términos conflictivos. Es un adicto a pensar, cuya mente aguda e hiperactiva lo lleva con frecuencia a hundirse en el pantano de la tristeza y la cavilación. No puede parar. Pero una de las peores cosas es que una personalidad obsesiva tiene muchas dificultades para disfrutar. Su implacable autocrítica neutraliza su capacidad de capitalizar y hasta de alegrarse por sus innegables logros. Siempre falta algo: nada es suficiente.

El perfeccionista posterga hacer lo que tiene que hacer porque busca que todas las cosas estén en su lugar, necesita mantener el control de todas las cosas. Normalmente, buscará hacer más de lo que puede hacer y es probable que desarrollen obsesiones. La perfección supone una sobre-exigencia y conforma -muchas veces- un sufrimiento, porque las expectativas que se impone son excesivas y muchas veces fuera de la realidad: se marcan metas tan elevadas que finalmente no pueden alcanzar.

Veamos sus rasgos:
  • Tienen excesivo autocontrol emocional.
  • Baja autoestima: buscan siempre la aprobación de los demás.
  • Piensan y dudan demasiado, dan demasiadas vueltas.
  • Siempre quieren tener la razón.
  • Las expectativas de ellos mismos y de los demás son poco realistas.
  • Tienen miedo a la desaprobación, el fracaso y a cometer errores.
  • Tienen muy alta sensibilidad a la crítica.
  • Presentan dificultades para tomar decisiones.
  • Suelen fijarse más en lo que falta que en lo que tienen.
  • Sufren por el estrés.
Malas noticias: los obsesivos están condenados al fracaso, porque a pesar de todos sus esfuerzos las emociones terminan por abrirse paso en su interior.

Afortunadamente, no existe una anestesia totalmente eficaz contra el sentimiento. Si te decides a trabajar para terminar con el control excesivo, no sólo serás más feliz, sino que mejorarás la calidad de todos tus vínculos interpersonales. Ser auténtica, humana, imperfecta, te hará más atractiva, relajada, agradable. Anímate a equivocarte y reírte de verte en una situación incómoda.

Una vida sin errores no sólo no es necesaria ni posible: tampoco es deseable. No hace falta saberlo todo o funcionar según normas estrictas para ser valorados y sentirnos amados. Asúmelo: estás haciendo las cosas más difíciles de lo que son. Y estás preso del "deber ser". ¿Qué lugar tiene el deseo en tu vida? ¿Por qué te resulta tan difícil aceptar que, simplemente, mucha gente te quiere? ¿Por qué te niegas a asumir que los errores no tienen por qué costar muy caro? ¿Por qué no resignar el control? ¿Pensaste que el exceso de razón te priva de disfrutar los encantos del mundo? Di BASTA. Basta de ser esclava de las normas. Basta de subordinarte a procedimientos estrictos. Basta de planificar hasta el último detalle. Basta de rutinas inflexibles. Relájate. Amar la vida es cuidar celosamente los escasos y exquisitos momentos de ocio. Córtala.

27 mar 2015

Viernes, 14 de Febrero

"Qué fácil callar, ser serena y objetiva con los seres que no me interesan verdaderamente, a cuyo amor o amistad no aspiro. Soy entonces calma, cautelosa, perfecta dueña de mí misma. Pero con los poquísimos seres que me interesan… Allí está la cuestión absurda: soy una convulsión. De allí proviene mi imposibilidad absoluta para sustentar mi amistad con alguien mediante una comunicación profunda y armoniosa. Tanto me doy, me fatigo, me arrastro y me desgasto que no veo que instante de liberarme de esa prisión tan querida. Y si no llega mi propio cansancio, llega el del otro, hastiado ya de tanta exaltación y presunta genialidad, y se va en busca de alguien que es como soy yo con la gente que no me interesa."

Alejandra Pizarnik. (Diarios)

20 mar 2015

Necrofilia


El acto del amor es lo más parecido a un asesinato.
En la cama, en su terror gozoso, se trata de borrar
el alma del que está,
hombre o mujer,
debajo.
Por eso no miramos.
Eyacular es ensuciar el cuerpo
y penetrar es humillar con la
verga la
erección de otro yo.
Borrar o ser borrados, tando da, pero
en un instante, irse
dejarlo
una vez más
entre sus labios.

Leopoldo María Panero

31 ene 2014

Letanía contra el miedo


No debo temer.
El miedo es el asesino de la mente.
El miedo es la pequeña muerte que conduce a la destrucción total.

Afrontaré mi miedo, permitiré que pase sobre mi y a través de mi.
Y cuando ya haya pasado, miraré en mi interior para ver su camino.
Cuando el miedo se haya ido ya no habrá nada...

Sólo permaneceré yo.

Frank Herbert

1 ene 2012

Una pequeña historia sobre pendejos

Se cuenta que en una ciudad del interior, un grupo de personas se divertían con el pendejo del pueblo, un pobre infeliz, de poca inteligencia, que vivía haciendo pequeños mandados y limosnas.
Diariamente algunos hombres llamaban al pendejo al bar donde se reunían y le ofrecían escoger entre dos monedas: una de tamaño grande de 400 reales y otra de menor tamaño, pero de 2000 reales.

Él siempre cogía la más grande y menos valiosa, lo que era motivo de risas para todos.

Un día, alguien que observaba al grupo divertirse con el inocente hombre, le llamó aparte y le preguntó si todavía no había percibido que la moneda de mayor tamaño valía menos y este le respondió: Lo sé, no soy tan pendejo. Ella vale cinco veces menos, pero el día que escoja la otra, el jueguito acaba y no voy a ganar más mi moneda.
Esta historia podría concluir aquí, como un simple chiste, pero se pueden sacar varias conclusiones:

1. Quien parece pendejo, no siempre lo es.
2. ¿Cuáles eran los verdaderos pendejos de la historia?.
3. Una ambición desmedida puede acabar cortando tu fuente de ingresos.

Pero la conclusión más interesante es:

Podemos estar bien, aun cuando los otros no tengan una buena opinión sobre nosotros mismos. Por lo tanto, lo que importa no es lo que piensan de nosotros, sino lo que uno piensa de sí mismo.

El verdadero hombre inteligente es el que aparenta ser pendejo delante de un pendejo que aparenta ser inteligente.

Rafael Fernández lo explica bien clarito y con ejemplos

La misión de las mujeres es que no salgas nunca de casa. Quieren convertirte en una masa de carne sin polla de la que mane dinero. Y, una vez que lo han conseguido: formar una familia sobre esa masa de carne. La misión del hombre es sembrar su semilla por todas las vaginas del mundo. Ambas misiones chocan entre sí. Es lo que se llama la “guerra de sexos”. Algunas veces, algunos hombres, ceden. Porque una gran mujer ha jugado perfectamente su partida, le ha practicado un lavado de cerebro y ha dejado al hombre estúpido, sin saber bien que tierra está pisando. Entonces, ese hombre, se convierte en un infeliz. Porque irremediablemente, despierta. A lo largo de mis casi 35 años he conocido a muchos hombres. Buenos y malos. Grandes hombres y pobres hombres. Violadores y directores de periódicos. Todos ellos me han dicho que han engañado a sus mujeres. Y el que no lo ha hecho me ha dicho:

-Estoy deseando hacerlo, pero estoy tan gordo que me da vergüenza insinuarme a una mujer.

Todos los hombres casados llevan vidas hipócritas. Todos los gordos quieren adelgazar.

También he conocido a muchas mujeres infieles. Casi tantas como hombres. Pero todas, todas las que he conocido han confesado y he visto en sus ojos, que lo que más desean, es encontrar a su príncipe azul y formar una familia. Ser mujeres respetables. He visto a muchas de ellas formando una familia, peleando por la relación y siendo fieles a auténticos hijos de putas que hasta les pegan. Yo entiendo porqué existe la violencia de género: porqué los hombres pegan a las mujeres. Es por la guerra de sexos. Ellos quieren ser libres, ellas quieren encadenarlos y chuparles la sangre y la cuenta bancaria. Una mujer, una vez que empieza a chupar, nunca tiene suficiente. Parte de la culpa la tiene esta sociedad capitalista que siempre nos hace desear tener más cosas. El maltratador, impotente, pega a la mujer porque no puede más. Su estúpida mente no le deja en paz porque por culpa de su educación judeocristina “ha de tener a una mujer”. Pero tener una sola mujer le hace infeliz. Porque tener una sola mujer hace infeliz a cualquiera. No puede con ella ni sin ella. Se droga, se emborracha o, simplemente, se vuelve loco. Y por eso hay tantos crímenes y palizas a mujeres.

Por haber leído toda la colección de “El Capitán Trueno” yo jamás he pegado a una mujer e incluso me han inflado la cara por defender a una a la que estaban metiendo mano sin su consentimiento. Detesto la violencia y si no me trago nada el rollo de que somos personas civilizadas es porque nunca he visto que se haya llegado a un importante acuerdo sin tener una guerra de por medio. El estado natural del ser humano es estar en guerra. Y el que diga lo contrario, es que no sabe nada de historia.

Yo soy pacifista y me dejo llevar por la madre naturaleza. Siempre que he podido he follado sin preservativo. Siempre que he tenido ocasión para sembrar mi semilla dentro de una bella mujer lo he hecho sin dudarlo. Que me cuelguen por eso si quieren. Cumplía órdenes. Nadie que esté sano puede resistirse a las piernas abiertas de una guapa mujer. Y no sientes que te has follado bien a una mujer hasta que le echas la leche dentro. Joder, aun en casa, encerrado, escucho sus cantos de sirena para que salga y me las folle. Claro que me siento culpable por haber puesto los cuernos a mi novia. Pero no es culpa mía. La base de la vida se centra en ese momento: la procreación. Que la mujer sea sabia y serena para que pueda cuidar de la semilla que el cabrón del hombre le ha colado dentro, en un descuido. Que pidan a un hombre casado que deje de desear a otras mujeres, es cómo si le pidieran que deje de respirar.

Yo estoy tratando de dejar de respirar. Mi novia se enteró de mis infidelidades, justo cuando estaba embarazada de mí, y le hice mucho daño. La vi rota, en el suelo, llorando. Y decidí ir contra mi natura. Porque mi novia, físicamente, se parece mucho a mi madre, muerta por malos tratos a manos de mi padre. En ese momento, cuando vi a mi novia en el suelo comprendí que también era mi madre. Que era mi oportunidad para salvar a mi madre. Que era mi oportunidad de alejarme de mi padre. De dejar de ser su hijo. Hacer que mi madre tuviera una vida perfecta. Si mi novia no tuviera un físico tan parecido al de mi madre, le seguiría poniendo los cuernos. Pero decidí, en ese momento en que estaba matándola a disgustos, hacer que una mujer lo consiguiera por una vez en la historia de la humanidad. Que mi novia fuera la única mujer del mundo al que su novio no quisiera ponerle los cuernos. Y dejé de ponerle los cuernos. Engordé todo lo que pude. Y me ayudó el destino, en una discusión el orgullo me pudo, dejé el periódico en el que trabajaba y quedé sin ingresos. Así que, ninguna mujer en su sano juicio, querría acercarse a mí.

Lo segundo (o primero) para hacer a una mujer feliz es que tengas dinero (si ella no lo tiene, como es el caso de mi novia, que es mileurista). Por eso, por el dinero, para darle la vida que deseaba, aquella noche decidí, quedarme en la casa del señor francés, comerme el estupendo plato combinado que me había preparado la vieja de la cocina, volver a llamar a mi novia para tranquilizarla y hacerle ver de una vez que había conseguido un trabajo increíble y que, por ella y por el hijo que soñábamos tener, me quedaría:

-Hoy no me crees, pero ya verás cielo –le dije- que mañana sí lo harás. Te llevaré fotos, haré videos con mi cámara de fotos digital de esta casa y de mi trabajo, pero sobre todo te llevaré el dinero al final de mes. Eso te hará feliz.

-¿Con qué puta estás? –me gritó- ¿Por qué me haces esto?

-Con nadie amor. Ya lo verás.

Y colgué el teléfono, tranquilo. El tiempo le haría ver.

Pero no había tiempo. Ella estaba desiquilibrada por mi culpa. Se tiró por la ventana. Y su bello cuerpo, con las mejores tetas que he visto, se partió en el impacto contra el suelo.

Lo supe, al día siguiente.




Aprender II

Aprendí que los amores pueden terminar en una noche. Que grandes amigos pueden volverse grandes desconocidos. Que desconocidos pueden volverse mejores amigos. Que nunca terminamos de conocer a una persona. Que el ''nunca más'' nunca se cumple y que el ''para siempre'' siempre termina. Que el que quiere lo puede, lo logra y lo consigue. ¡Que el que arriesga no pierde!.

18 dic 2011

Aprender I

Y aprendemos que el amor no significa acostarse y una compañía no significa seguridad, y empezamos a aprender que los besos no son contratos y los regalos no son promesas, y comenzamos a aceptar nuestras derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos.

Y aprendemos a construir todos nuestros caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para los planes y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.

Y despues de un tiempo aprendemos que si es demasiado hasta la calidez del sol quema. Así que plantamos nuestro propio jardín y decoramos nuestra propia alma, en lugar de esperar a que alguien nos traiga flores.

Y aprendemos que realmente podemos aguantar, que en verdad somos fuertes, que realmente valemos. Y aprendemos, y aprendemos... ¡Y con cada día aprendemos!.

3 dic 2011

Waking Life - Speed Levitch


"En este puente", advirtió Lorca, '"la vida no es un sueño. Cuidado, cuidado, cuidado."
Muchos piensan que porque el "antes" sucedió, el "ahora" no existe. Pero ¿no mencioné que el asombro en curso está sucediendo ahora mismo?
Todos somos coautores de esta exuberancia danzante, donde aun nuestras incapacidades comen asado. Somos los autores de nosotros mismos, coautores de una gigantesca novela de Dostoyevsky protagonizada por payasos.
Esta enorme cosa en la que estamos implicados a la que llamamos mundo es la oportunidad de exhibir lo emocionante que puede ser la alienación.
La vida es producto de un milagro que es la acumulación en el tiempo de momentos atónitos, de estar en mutua presencia.
El mundo es un examen para ver si podemos alzarnos hacia las experiencias directas, un test para ver si podemos ver más allá de nuestra visión. El asunto es una prueba para nuestra curiosidad. La duda es aquí un examen para nuestra vitalidad. Thomas Mann escribió que él preferiría participar en la vida antes que escribir 100 historias. Giacometti fue atropellado por un coche, y recuerda haber tenido un desmayo lúcido, una euforia repentina; y se dio cuenta, de que por fin algo le estaba pasando.

La suposición de que no puedes entender la vida y vivirla simultáneamente.
No estoy totalmente de acuerdo. Que es como decir que no estoy en desacuerdo... Yo diría que la vida que se entiende es la vida que se vive.
Pero la paradoja me molesta, y puedo aprender a amar y hacer el amor a las paradojas que me molestan. Y en veladas realmente románticas conmigo mismo, bailo salsa con mi confusión. Antes de que te vayas, no olvides (que es lo mismo que decir, recuerda. Porque recordar es una actividad mucho más psicótica que olvidar), Lorca, en ese mismo poema, dijo que la iguana morderá a aquellos que no sueñen. Y cuando uno se percata de que sólo es una figura soñada en el sueño de otra persona, éso es ser consciente de uno mismo.


Monólogo de Timothy "Speed" Levitch, extraído de Waking Life, 2001.

26 nov 2011

Egoísmo

El egoísmo compartido supone, por una parte, aceptar, tolerar o guardar discreción frente a las múltiples miserias que, en palabras de Hamlet, son 'la carne heredada'. Pero el egoísmo sin más... no sólo es separación del otro, sino de uno mismo.

Carlos Fuentes. En esto creo, 2002.

22 nov 2011

La noche del Vals y el Nocturno

—¿Dónde naciste? —le interrumpí, molesto.

—En un bosque de amarantos. De ahí que mi vida sea eterna.

Me eché a reír.

—¡Eterna! —repetí. ¡Si supieras que yo he de sobrevivirte!.

—¿Con qué cuentas? —me preguntó muy ingenuamente.

—Con el amor de los hombres, ¿no es suficiente?. ¿Tú?.

—Con su dolor.


Fragmento de "La noche del Vals y el Nocturno" (1943) de Francisco Tario.

12 nov 2011

Un caballero del siglo diez y nueve

¿Y qué es un caballero?

Un compuesto de partes distintas y heterogéneas, que constituyen un todo homogéneo y compacto.

Esto es: un sombrero de Aimable: una camisa de Dubost: una corbata de Clement: un chaleco, un frac y un pantalón de Bodé: unas botas de Reinaldo: y unos guantes de Lafin:

Esto es: 100 reales + 140 + 50 + 800 + 120 + 30 = 1240 rs.

Esto es: 1240 reales = un caballero del siglo XIX.


Adolfo Llanos.

La pequeña mujer más triste del mundo


[...]

Fingirse alegre es un mérito exclusivo de los tristes. La felicidad no genera filosofías ni produce grandes artistas.

[...]

Muy frío se le palpó el corazón bajo la muselina del traje. [...] Se sabe que vivía apretada en aquel cuerpo, que no le cabía la tristeza en ese cuerpo pequeño a la mujer más triste del mundo.


Clic aquí para leer la historia de Lucía Zarate.

Happiness is only real when shared


Voy a parafrasear a Thoreau: "Más que amor, que dinero, que fe, que fama, que justicia... dame VERDAD".

Deberías cambiar radicalmente de estilo de vida y empezar a hacer cosas que antes ni siquiera imaginabas o que nunca te habías atrevido a intentar.


Christopher McCandless.

6 nov 2011

Hiram hace una crítica constructiva del sistema moderno capitalista o el idealismo naturalista

Tachado de criminal, ególatra, soberbio, insensible, narcisista, misántropo, y de poco valor o sin calidad humana, veo las sobras de lo que consideraba bueno.

Impresiones que deja la gente en tu vida, atención que se roban los que nada dejan y los que se van aún con tanto que contar; sólo ésto tenemos, una vez.

El sabio, sin la voluntad de adueñarse de su creación, vaga por el mundo haciéndo de éste un atardecer de otoño; lamentados sean los que en su búsqueda de mundo los lleven a no ser más de lo que creen ser, y no al contrario, inviernos sombríos dejan tras de sí.

Entusiasta viajero que transitas por senderos de la vida, sin un mapa que te guíe, caer no deberás en la tentación de dejar rocas detrás tuyo, tus hermanos en esta tierra son contigo uno, la voluntad del equipo formará un mejor destino para ti y los que te han de acompañar. No hagas caso de charlatanes, ni recojas las migajas de avaros; busca siempre ser austero, libre de deseos de ego y de maldad para los tuyos.

Porque este mundo no necesita de más escaladores, sino de seres humanos.

¿Dónde ha quedado aquéllo que tan bello describen los libros?.
¿Dónde ha quedado la libertad y la esperanza?.
¿Dónde ha quedado el querer superarse y no el superar?.

Noches de invierno han de venir para el que, lleno de desidia, tome el fruto que lo ha de alimentar a él, producto del esfuerzo de los buenos.


Miss T.


Disculpen el lenguaje ofensivo que pude haber utilizado.

4 nov 2011

La trágica soledad del narcisista

Parece haber, hoy día, una epidemia de narcisismo. La competencia globalizada es feroz y nos llama al individualismo radical, a la vanidad y a la ambición desmedida. En lo masivo, se da una superficialidad en los vínculos donde no importa el mundo interno sino la apariencia externa. La competencia desleal se justifica a nivel macro. Y en lo micro, la manifestación es una mayor incidencia de trastorno narcisista en la práctica clínica.

El narcisismo es un trastorno de la personalidad radicalmente incapacitante para la vida amorosa, amistosa y social. La principal tragedia del narcisista es ser un sistema cerrado donde se encuentra protegido, resguardado, escondido para que nadie conozca su verdadero vacío interior, su falta de seguridad, encubierta con una apariencia déspota y devaluadora de los otros.

Hay una distinción entre narcisismo "normal" y maligno. El narcisismo "normal" está asociado al sano aprecio de uno mismo. El poder disfrutar y reconocer nuestras propias capacidades y logros proviene de un amor propio necesario para lograr lo que queremos.

El narcisismo maligno se reconoce fácilmente por las manifestaciones siguientes:

El narcisista tiene una preocupación excesiva por la aprobación de los otros y una hipersensibilidad a la crítica. A todos nos preocupa lo que digan de nosotros; lo que opine la gente de nuestro círculo familiar, social, académico, laboral. Sin embargo, la preocupación del narcisista es extrema; parece de pronto que todas sus acciones están encaminadas a ser mirado por los otros, reconocido, aplaudido y a partir de este reconocimiento, sentirse valioso y menos vacío.

La diferencia entre un narcisista y un no narcisista es que el segundo se aprueba a sí mismo aunque los otros no le aprueben. El narcisista maligno necesita de la aprobación de los otros como del aire para respirar. Depende completamente del afuera. Vive para el afuera. El adentro es un territorio árido, solitario, aburrido, vacío. El narcisista siente que en el fondo es un fraude, un engaño y que debe esconder y proteger su verdadera identidad de los demás. Se siente indigno de amor, inferior y de ahí surge la vergüenza y la envidia.

Podemos hablar de fragilidad psicológica. Cuando es criticado, el narcisista se defiende rabiosamente hasta aniquilar a quien se ha atrevido a cuestionarle. La furia narcisista, es la furia de las furias...

La envidia es otra emoción dominante en estos pacientes. Siempre pendientes de lo que los otros tienen, deseando despojarles de todo cuanto tienen de valioso. Por esta razón, es muy frecuente que elijan parejas que tengan alguna característica que los haga ver bien socialmente: belleza física, dinero, poder. Los narcisistas son explotadores en su forma de vincularse y despojan al otro, le vampirizan, se apropian de lo bueno que tiene. El otro, el que se vincula con el narcisista, puede ser en muchos casos un masoquista dispuesto a recibir críticas y descalificaciones con tal de ser amado. El narcisista idealiza a la pareja, la explota durante un tiempo y después le abandona por aburrimiento, por sentir que es muy poco para él/ella y por envidia que le hace devaluarle tanto como le había idealizado.

También es frecuente encontrar diadas narcisista-narcisista en donde ambos padecen del mismo trastorno y se coluden haciendo esfuerzos concientes para mantener una imagen pública poco realista de su relación como un vínculo de total gratificación mutua y plenitud incomparable. Podemos pensar en muchas parejas, sobre todos famosas, cuyas uniones más que basadas en el amor, parecen parte de una estrategia de marketing para vender películas, estilos de vida aspiracionales, felicidad al alcance de tu firma...

Alguien con narcisismo no patológico es capaz de enamorarse y de mantener una relación amorosa por periodos largos de tiempo. Los casos más graves de narcisismo no tienen la capacidad de enamorarse. Hay incluso narcisistas patológicos que sí se enamoran aunque sea por periodos breves y que tienen mejor pronóstico que los que son incapaces de sentir amor.

Todas las relaciones amorosas tienen una "resonancia edípica", es decir, que nos remiten a los primeros objetos de amor de la vida: nuestra madre y padre o cuidadores sustitutos.

Los narcisistas establecen relaciones dominadas por la agresión debido a profundas frustraciones y resentimientos del pasado. Tiene miedo del objeto amado debido a esta agresión que pone en el otro aunque es suya.

Se da una marcada indiferencia por la vida del otro. La convivencia está basada en monólogos interminables donde el centro de la conversación es ella misma. Es este "yo-mi-me-conmigo" que termina alejándonos de un novio, amiga potencial, hermano, compañero de trabajo que solo sabe hablar de si mismo y que parece nunca llegar al momento de la conversación donde se pregunta: ¿y tu cómo estás?

Los narcisistas son avaros y voraces, creyéndose merecedores de todo lo que la vida les negó o les dio en exceso en etapas tempranas del desarrollo de su personalidad. Digo exceso, pensando en los niños súper dotados, llenos de belleza, talento, inteligencia, que son frecuentemente objetos narcisistas ideales de los padres y cuyo destino queda marcado por una identidad cuyo núcleo es complacer, ser y verse perfecta, no defraudar, ser siempre competitivo y al final, lo mejor de lo mejor. Tremenda cárcel la búsqueda de la perfección, cuando somos todos simplemente humanos falibles. Hay familias que especialmente tienden a la constante evaluación, calificación, crítica, devaluación, comparación de sus hijos, generándose un ambiente propicio para el nacimiento de un narcisista. También madres y padres narcisistas pueden generar un hijo narcisista por identificación directa o un hijo masoquista-fronterizo capaz de vincularse dolorosamente con un narcisista que nunca le amará y que solo le necesita para devaluarle sistemáticamente y sentirse así aliviado y superior.

Los narcisistas utilizan la idealización, la devaluación y la proyección, como mecanismos fundamentales de afrontamiento relacional. Explico: primero buscan lo mejor de lo mejor; el mejor coche, el mejor cardiólogo, la mejor casa, la mejor novia, el mejor vestido, el mejor trabajo. Después, compulsivamente, devalúan todo cuanto tienen sintiendo que nunca nada es suficiente y padeciendo un hambre eterna que no se sacia con nada. Y finalmente, la proyección, es decir, depositar todo lo desagradable, los defectos y los errores en los otros; pareja, hijos, jefes.

El narcisista es un personaje que no nos simpatiza y por eso muchas veces termina quedándose profundamente solo. Es una persona con una enorme dosis de sufrimiento interno que necesita ayuda, apoyo terapéutico, de pronóstico reservado en muchos casos, pero que lo pasa muy mal bajo esa apariencia odiosa y prepotente. Como todo en temas de bienestar mental, es cuestión de grado para hablar de salud o enfermedad.



Intenté ser un apoyo para ti y ayudarte, pero a fuerza, ni los calzones...

29 oct 2011

Religión "Nouvelle"


1º Reservada para raros momentos.
2º Veneración del sacrificio de sí mismo.
3º Nada de dioses, ni de más allá, ni de recompensas ni castigos.
4º Nada de culpabilidad, nada de remordimientos de conciencia, sino “remordimientos" de la razón.
5º El yo restituido.
6º Lo bello sentido como el yo sacrificado.
7º Nada de amor a los hombres en abstracto, sino dominio de los instintos.
8º La suprema prudencia corno norma, como vulgar y no venerada por esto, por ser habitual.
9º Admirar la imprudencia de la magnanimidad. La compasión como una debilidad y un alivio... concedidos.
10º No venerada como sacrificio por otros, sino como plena victoria de un afecto sobre otros, de modo que le consagremos la vida, el honor, etc.: por consiguiente, la plenitud de la pasión es lo esencial.

La muerte no existe

No llores si me amas. ¡Si conocieras el don de Dios y lo que es el cielo!. ¡Si pudieras oír el cántico de los ángeles y verme en medio de ellos!. ¡Si por un instante pudieras contemplar como yo la belleza ante la cual las bellezas palidecen!. ¿Me has amado en el país de las sombras y no te resignas a verme en el de las inmutables realidades?. Créeme, cuando llegue el día que Dios ha fijado y tu alma venga a este cielo en que te ha precedido la mía, volverás a ver a aquel que siempre te ama y encontrarás su corazón con todas las ternuras purificadas, transfigurado, feliz, no esperando la muerte sino avanzando contigo en los senderos de la luz. Enjuga tu llanto y no me llores si me amas.

- San Agustín



Ocasionalmente, la gente en los funerales te obsequia reflexiones interesantes.

28 oct 2011

Y tú, ¿eres compañero o acompañante de tu pareja?

Más de cuatro años de su vida gastaron María y Eduardo en un noviazgo aparentemente feliz, que se acabó cuando terminaron la carrera que estudiaron juntos. Fue como si hubieran agotado los temas de conversación que tenían en la universidad, para entrar en una competencia profesional que, lejos de dar trascendencia a su relación, marcaba territorios incompatibles. Finalmente, Eduardo confesó que cuando se dio cuenta de que su noviazgo le reclamaba más formalidad, tuvo miedo de continuar, porque necesitaba tiempo para saber si María era la mujer con quien realmente deseaba pasar el resto de su vida.

Su caso es el de cada vez más parejas "modernas" que huyen de la responsabilidad como del demonio, incluso cuando ya tienen todo preparado para la boda.

Quizás no supieron nunca que el verdadero amor no se traduce en "sentir bonito" cuando se está frente a la pareja, y que tampoco significa "estar de acuerdo en todo lo que se hace", porque cuando realmente se ama a alguien se adquiere el compromiso moral de ayudarlo respetuosamente a ser mejor, a que crezca como ser humano en todos los aspectos.

Cuando los jóvenes sueñan con encontrar al príncipe azul o a la súper-mujer para ser felices siempre, tendrán que plantearse con toda seriedad si no están esquizofrénicos, porque un mundo así solo se da en las letras o en las telenovelas, donde navegamos a merced de la imaginación del autor, pero no en el mundo real, donde el Creador ha dispuesto para los hombres la felicidad y el sufrimiento, los logros y los fracasos, la aceptación y el rechazo, y la lucha constante y permanente, desde que nacemos hasta que dejamos de respirar.

Hace poco llego a mis manos una información de Cimac, en la que Martha Celia Herrera, psicoterapeuta del Centro de Interdisciplina Conductuales, asegura que las mujeres aun hoy conservan la expectativa de encontrar a un hombre maduro, productivo, estable, inteligente, paternal, que cambie pañales, que las acompañe al pediatra, que sepa preparar papillas que sea una excelente pareja, tierno, que externe sus emociones, que no pida relaciones íntimas cuando ella está enojada, que sea empático.

Ellos, entre tanto, buscan a la mujer de sus sueños: productiva, inteligente, excelente anfitriona, que desee uno o dos hijos cuando él lo decida, que no pida dinero, que sea autosuficiente, independiente y autónoma, que colabore en la economía familiar y que cuide a los niños, que lave, planche, cocine y tenga bien arreglada la casa, además de que se dé tiempo para cuidar su apariencia, que siempre esté delgada, que sea vea sexy, etc.

La doctora Herrera dice, que con la revolución sexual y el feminismo se rompió el equilibrio tradicional entre el papel que correspondía a los hombres y el que estaba destinado a las mujeres. Los varones se asustan frente a las mujeres que compiten con ellos en su espacio laboral y que a menudo están más calificadas que ellos, y esa amenaza a veces se extiende al campo sentimental. Influye también que se dividieron los roles, pero nunca quedaron delineados. Ahora la mujer tiene más actividades que antes, porque debe estudiar, trabajar y atender a su familia, hecho que resulta desconcertante para todos.

Las expectativas femeninas y las masculinas son irreales y poco objetivas. Muchos ni siquiera son capaces de expresar lo que esperan del otro. Yo no soy psicoterapeuta, pero sé que en la vida nada es mágico ni gratuito.

Los hombres y las mujeres hemos sido siempre los mismos, aunque las circunstancias han cambiado y, en este renglón, no tan positivamente como sería deseable. Hoy queremos que todo sea fácil y desechable, pero eso no es posible con las personas. Nadie está ya hecho; la vida entera no nos alcanza a veces para irnos moldeando según nuestras metas y proyectos.

De la misma manera dos seres inacabados, tendrán que estar conscientes de que van a esculpirse juntos durante toda la vida. Anhelar un príncipe azul o una súper-mujer junto a nosotros no es un pecado, pero sí puede llegar a convertirse en un obstáculo para ser felices al lado de un ser humano de carne y hueso, con potencialidades y miserias que, como nosotros, necesita comprensión y verdadero amor para perfeccionarse poco a poco. Si hoy tantas relaciones se rompen después de un tiempo de tratarse en su noviazgo, es precisamente porque no estamos dispuestos a trabajar para forjar una relación sana, sincera, basada en el verdadero amor, que no es solo romanticismo, sino prueba constante de fidelidad, comunicación, respeto y de humanidad.

Curiosamente, la doctora Herrera concluye que, mientras estudian licenciaturas, maestrías y doctorados, hombres y mujeres no se dan tiempo para "habilitarse en pareja", para hablar de sí mismos. Todo éso se queda guardado y cuando cumplen 30 años o más deciden tener un compañero, suponiendo que, como por arte de magia, contarán con habilidades que no desarrollaron, porque nunca se dieron tiempo para hacerlo.

Para relacionarse con otra persona hay que estar dispuesto a negociar, a manejar enojos, a discutir —no pelear— porque aunque existan puntos de vista diferentes, es posible conseguir objetivos que satisfagan a los dos, dice la doctora. Pero éso cuesta.

Quizás el problema radica en que nadie desea comprometerse a entablar la lucha por lograrlo. Demasiado egoísmo, diría yo. Cada día son más las mujeres y hombres profesionistas, independientes, inteligentes y de éxito, que ven pasar los años sin encontrar pareja. Personas de todas las clases sociales se encuentran frente al mismo problema.

Son solteros y solteras, que se han quedado atrapados(as) en un espacio dentro de la sociedad actual, muy limitado en cuanto a diversiones y actividades, y se les dificulta mucho encontrar personas en su misma situación, ya no se diga para casarse, sino simplemente para acompañarse y entablar una buena amistad.

Ya no existe la palabra "solterón(a)" y su imagen ha cambiado 180 grados, ya no es el hombre o la mujer gris, amargada, vestido como fraile o monja (según sea el caso); ahora son seres impecables, atractivos(as), de muy buen carácter. Que van supliendo la juventud con personalidad, desarrollo humano e intelectual.

Pero la soledad no es exclusiva de aquellas personas que son solteras, hay mujeres que aun estando rodeadas de mucha gente llegan a sentirse muy solas, y a sufrir de carencias afectivas.

También entre mujeres y hombres casadas(os), que comparten su vida con su pareja, es frecuente encontrar "solos(as) acompañados(as)". Para poder amar verdaderamente hay que renunciar a creer que ese sentimiento es el fin de la soledad, y estar dispuestos a aceptar dos soledades, la del otro y la propia. Y es que amor es confesar: "Sí, yo te amo como tú eres... aunque no correspondas a mis sueños y a mis esperanzas, tu realidad me da mucho mas regocijo que mis sueños...".

24 oct 2011

La frustración de Hiram

Había una vez un pequeño perro, nacido entre los suburbios de la ciudad de Tijuana, precavido y hostil, cariñoso y alegre, que con su presencia hacia del tumulto colérico, un panal de sonrisas.

Su nombre era Diógenes, y hacía ya 9 años que recorría los transitados boulevares de la 5 y 10, siempre consciente de que podría morir atropellado, pero esperanzado en encontrar un bocado de alimento de entre la basura.

Un día, caminando por una zona de bodegas, donde había trabajadores realizando su labor... Pero que cantidad de verborrea pseudo literaria. Debo enfocarme en el aquí y ahora, en este momento termino de escribir una línea y pongo un punto.

No, la descripción del contexto dentro del tiempo no es suficiente para describir el estado de conciencia en el cual me encuentro. ¿Estado?. ¿Soy?. ¿Estoy siendo?. Ahora las cuestiones psico-filosóficas (si es que se les puede llamar así) se desbordan por la terrible habilidad de mis dedos al escribir, soy esclavo de mis manos, de mis deseos, de mi mente, y de mi incapacidad para discernir entre lo bueno y lo malo; ahora a mi mente llegó aquel recuerdo escondido del libro de Nietzsche, el cual no he leído, sin embargo del cual sus ideas presumo, he robado la idea de otro ser, y éso carcome mi conciencia, pero ¿por qué la carcome?. Las palabras y las ideas no son de nadie, ni salieron de un sólo lugar.

Acabo de respirar y sentí el crujir tupido de mi moco nasal, sordo, flexible, laxo, una efímera sensación de placer físico trivial.

He aquí yo, en un estado de conciencia que no puedo plasmar, he aquí yo, leyendo lo absurdo de mi escritura, leyendo que no fui, y que soy en este momento, es terrible estar atado a no poder ser, sin dejar de ser. Encadenado a la existencia, encadenado a mi libertad.