Mostrando las entradas con la etiqueta Poesía. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Poesía. Mostrar todas las entradas

27 mar 2015

Viernes, 14 de Febrero

"Qué fácil callar, ser serena y objetiva con los seres que no me interesan verdaderamente, a cuyo amor o amistad no aspiro. Soy entonces calma, cautelosa, perfecta dueña de mí misma. Pero con los poquísimos seres que me interesan… Allí está la cuestión absurda: soy una convulsión. De allí proviene mi imposibilidad absoluta para sustentar mi amistad con alguien mediante una comunicación profunda y armoniosa. Tanto me doy, me fatigo, me arrastro y me desgasto que no veo que instante de liberarme de esa prisión tan querida. Y si no llega mi propio cansancio, llega el del otro, hastiado ya de tanta exaltación y presunta genialidad, y se va en busca de alguien que es como soy yo con la gente que no me interesa."

Alejandra Pizarnik. (Diarios)

20 mar 2015

Necrofilia


El acto del amor es lo más parecido a un asesinato.
En la cama, en su terror gozoso, se trata de borrar
el alma del que está,
hombre o mujer,
debajo.
Por eso no miramos.
Eyacular es ensuciar el cuerpo
y penetrar es humillar con la
verga la
erección de otro yo.
Borrar o ser borrados, tando da, pero
en un instante, irse
dejarlo
una vez más
entre sus labios.

Leopoldo María Panero

31 ene 2014

Letanía contra el miedo


No debo temer.
El miedo es el asesino de la mente.
El miedo es la pequeña muerte que conduce a la destrucción total.

Afrontaré mi miedo, permitiré que pase sobre mi y a través de mi.
Y cuando ya haya pasado, miraré en mi interior para ver su camino.
Cuando el miedo se haya ido ya no habrá nada...

Sólo permaneceré yo.

Frank Herbert

7 dic 2011

Los amorosos

Penetro en mi soledad (una cama, tu retrato, mis libros, papeles y humo de tabaco) y ya estoy con el miedo de caer a medio cuarto gritando y riendo y llorando y golpeándome la cabeza contra los muebles para ver si soy yo o es otro con mi nombre el que está aquí.

Jaime Sabines.

26 nov 2011

Identidad en el tiempo

Si negar el pasado es negarse a sí mismo, vivir en él supone, por otro lado, vivir encarcelado en la memoria, otra posible forma de negación. La cuestión de la identidad es la que se pregunta: "¿cómo no traicionar a uno mismo, cómo no perdernos en las trampas del otro, ya que este otrotanto puede ser el presente como el mismo pasado?". Porque hoy estamos en el "entre-lugar", en la frontera, sin que seamos ya el Imperio Inca, y tampoco el ciudadano de la aldea global.

Diana Araujo Pereira.

13 nov 2011

Poetas suicidas: Pedro Casariego Córdoba

"Autorretrato" por Pe Cas Cor, 1992.


Nuestras palabras
nos impiden hablar.
Parecía imposible.
Nuestras propias palabras.

En cierto sentido todas las vidas son una misma cosa,
ya que cada vida es una cuerda.
Pero unas cuerdas sirven para saltar a la comba
y otras para ahorcarse con ellas.

y aquí entre dos calmas
lejos del cementerio
abro un libro de silencios
por la página de tu espalda
y encuentro la palabra alegría
y la palabra alegría lleva acento
y yo se lo quito
y te lo pongo en la nuca

***

Te quiero
porque tu corazón
es barato

***

Nos conocemos tan mal
que nuestro mejor autorretrato
siempre lo hace otro

***

Mi angustia
es el eco
de la risa de Dios



Pedro Casariego Córdoba nació en Madrid en 1955. Se suicidó el 8 de enero de 1993, exponiendo su cuerpo al paso de un tren.

12 nov 2011

LXII Pensando

Decía el ama al niño medroso. "Niño mío, no tengas miedo; ya comprenderás un día que las verdaderas ALMAS EN PENA no son las de los muertos, sino las de los vivos".

***

Muchos de nuestros temores "infundados" no son más que recuerdos de males que sufrimos en edades pretéritas, y que palpitan en los recodos del inconsciente.
Las mujeres no pueden comprender jamás que un hombre que les ha dicho cien veces TE ADORO, las deje después fríamente para siempre, y acusan al sexo de móvil, de veleidoso, de ingrato, etc., etc.
El hombre, sin embargo -con excepción, naturalmente, de los odiosos Don Juanes-, ha sido siempre sincero en amor; sólo que no supo dar un nombre a lo que sentía, y de allí todo el equívoco.
Cuando un amante dice TE ADORO, quiere decir, simplemente, TE DESEO, y esta palabra TE DESEO tiene forzosamente que designar algo efímero.
Sólo el cariño permanece inmutable y radioso, como esas cristalizaciones que se encuentran en las hornazas después de los grandes incendios.


Amado Nervo. Plenitud, 1966.

Cambridge

"Pies y flores de Cambridge" por Gelatino Bromuro


No está en el tiempo sucesivo
sino en los reinos espectrales de la memoria.
Como en los sueños
detrás de las altas puertas no hay nada,
ni siquiera el vacío.
Como en los sueños,
detrás del rostro que nos mira no hay nadie.
Anverso sin reverso,
moneda de una sola cara, las cosas.
Esas miserias son los bienes
que el precipitado tiempo nos deja.
Somos nuestra memoria,
somos ese quimérico museo de formas inconstantes,
ese montón de espejos rotos.


Fragmento de "Cambridge" de Jorge Luis Borges.

8 nov 2011

Not dead, but gone before.


"Lloras a tus muertos con un desconsuelo tal, que no parece sino que tú eres eterno."

Amado Nervo.

4 nov 2011

La niña de Guatemala


Quiero, a la sombra de un ala, contar este cuento en flor:
La niña de Guatemala, la que se murió de amor.

Eran de lirio los ramos, y las orlas de reseda
y de jazmín; la enterramos en una caja de seda.

…Ella dio al desmemoriado una almohadilla de olor;
él volvió, volvió casado; ella se murió de amor.

Iban cargándola en andas obispos y embajadores;
detrás iba el pueblo en tandas, todo cargado de flores.

…Ella, por volverlo a ver, salió a verlo al mirador:
él volvió con su mujer; ella se murió de amor.

Como de bronce candente al beso de despedida
era su frente ¡la frente que más he amado en mi vida!

…Se entró de tarde en el río, la sacó muerta el doctor;
dicen que murió de frío: yo sé que murió de amor.

Allí, en la bóveda helada, la pusieron en dos bancos;
besé su mano afilada, besé sus zapatos blancos.

Callado, al obscurecer, me llamó el enterrador.
¡Nunca más he vuelto a ver a la que murió de amor!


Estas nueve estrofas pertenecen al poema La Niña de Guatemala de José Martí, famoso poeta y patriota cubano nacido en 1853. En él narra su relación con María García Granados, hija del expresidente de Guatemala y revolucionario liberal Don Miguel García Granados.

Martí, a la edad de 24 años, llegó a Guatemala para dedicarse a la docencia en la Academia de Niñas de Centroamérica, ahí fue donde María, a sus 16 años, quedó enamorada de él.

Pero no fue sino hasta 1877 que Martí se encuentra a María en una fiesta de disfraces, en donde la chica de 20 años recibía vestida como egipcia a los invitados, impactando a José con su belleza. Se inició entonces una estrecha amistad entre ellos, pero cuando Martí se percató de los sentimientos de la chica, decidió desalentarla diciéndole que entre ellos no podía existir una relación ya que el se encontraba comprometido con Carmen Zayas Bazán, quien lo esperaba en México.

Antes de partir a México para contraer nupcias con Carmen, María le entrega como despedida a Martí un crespo de su cabellera, una almohadilla de olor y un pequeño retrato suyo con una elocuente dedicatoria: "Tu niña, Guatemala”.

Al poco tiempo Martí regresa a Guatemala con su esposa Carmen y al no presentarse ante María, ella le envía una nota tan elocuente como sintética, con la elegancia del sutil reproche, en la que le dice:
"Hace seis días que llegaste a Guatemala, y no has venido a verme. ¿Por qué eludes tu visita?. Yo no tengo resentimiento contigo, porque tú siempre me hablaste con sinceridad respecto a tu situación moral de compromiso de matrimonio con la señorita Zayas Bazán.
Te suplico que vengas pronto,
Tu niña."

El sentimiento se había arraigado profundamente en el alma de María, y no era ella del temple de las que olvidan. Su pasión se encerraba en este dilema: verse satisfecha, o morir. No pudiendo verificarse lo primero, le quedaba el otro recurso. En efecto, su naturaleza se resintió de golpe, fue decayendo paulatinamente, un suspiro continuo la consumía y, a pesar de los cuidados de la familia y los esfuerzos de la ciencia, después de estar algunos días en cama sin exhalar una queja, la joven muere de la enfermedad que en ese entonces se calificaba como mal de amor, la tuberculosis.

No pudo el poeta descubrir a tiempo el error de su matrimonio: quiso probar el camino de todos los hombres porque en el suyo se le anunciaba azarosa la vida: dijo sobre lo extraña y difícil que para él le resultaba la gente, y sobre lo difícil y extraño que la gente lo veía a él: "¡Qué tormento, tener los pies atados a la tierra y sentir en la frente aires divinos, y en el corazón la trova amorosa, y las alas entrándose en las nubes! La claridad del cielo, de puro viva, es ciega para la tierra. La superioridad es una especie de locura".

Cuatro años antes de morir en la batalla de Dos Ríos, sin haberse perdonado jamás lo sucedido a la joven, José Martí escribe los Versos Sencillos y entre ellos el poema dedicado a María García Granados, conocida desde entonces como "la niña de Guatemala".



Todos encontramos belleza en las historias de amor imposible, leyendas y mitos están colmados de ellas, las cuales son fórmula probada para novelas, canciones, y hasta películas de Disney, pero, ¿por qué no es inmoral disfrutar del dolor de quien "muere de amor"?.

29 oct 2011

Diario de un seductor

Fotografía por Crying Boy


No es tu sexo lo que en tu sexo busco
sino ensuciar tu alma:
desflorar
con todo el barro de la vida
lo que aún no ha vivido.

- Leopoldo María Panero.

14 ago 2011

Poema IV

Elyther por Isabelle Royet (FéeBrile)


...

¡Y una sima, de resón!...
¡Y una raridad del aire!...
¡Y un goce de la herida!...
¡Y una gana de vengarme!...

...

-No te enamores de veras,
que te querrán con puñales.
Di que vas sin corazón;
porque lo dejan sin sangre.

...

-Es la muerte, y no revives.
La perfección ¿qué te vale!
Siempre serás el tu origen,
preso en la umbela del aire.

...

En voz, en follaje, en poda
gimen las iras torcaces,
y rezuman higo y fuego
roja miel y dulce sangre.

...

¡Guitarra, de no cejar!...
¡Guitarra, de no acordarte!...
¡Maldición de malquerido!...
¡Mansedumbre de cadáver!...
-¡Yo no fui! ¡Fue el que lloraba
yo, cuando no era nadie
yo, y la guitarra era
yo, sangre y sombra, la madre!

...

La guitarra va y viene,
va y viene y en su abismarte
como el que se ahorcó,
ya inocente, en el aire.
-La muerte, ablanda tu hueso
duro, para sujetarme:
yo no huiré a parte alguna,
porque estoy en todas partes.
Yo siempre estaré en la vida
a sombra de costillares,
golpeando cuerdas y nervios
y remeciendo los árboles.
¡Infinita brevedad,
que sigue y sigue, aun de sangre,
que se desangra el absorto
de la que cobra el celaje!...
-¡Clava en tu carne tu hueso
y echa a morder en el aire,
que Dios no quiere contigo
sino errar adivinándote!

...

-¡Yo no sé sino que vivo
porque me maté muy tarde!
¡Yo no sé sino que muero
de tanto temer matarme!
¡Esta música maldita
que no acaba, y que no acabe!...
¡Ay, manera de matar,
que no mata lo bastante!...
¡Repetir que no, que no!...
¡En el fluir, atravesarte!...
¡Acallarlo, con sordera!...
¡Contener brazo del aire!
-¡Ay, que me enfrío de muerte!
¡Ay, que me pasó mi sangre!
¡Ay, que me puse a morir-
me de través en el cauce!

...

-¡Y mueres, y no te alegras!
¿No lo querías sin margen?
¡El agua que te ahoga
es el llanto ya sin sauce!
-¡Que los ayes me desuellan,
ay, sin llegar a tocarme!
¡Que ya me quiero dormir
en los brazos de los ayes!
Bordonearon las tremendas
guitarras imponderables;
y va enfriando su asfixia
a oscuridad del aire.


Fragmentos de "La Campana Catalina" (1936) de Martín Adán